La Atlántida fue una Realidad
Por Jaime Manuschevich
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Por casi dos mil quinientos años, la
Atlántida o Atlantis, fue sólo una
leyenda que pareció no tener una respuesta o correlato con la ciencia o el
conocimiento científico, manteniéndose casi desde que fue mencionado por
primera vez por Platón, en el campo del mito y las suposiciones.
Hoy, el misterio ha comenzado a ser aclarado.
Gracias al gran avance de las ciencias relacionadas con la investigación
histórica, ha comenzado a emergen un pasado completamente ignorado. A través de una minuciosa investigación,
respaldada en los más recientes descubrimientos geológicos, históricos,
antropológicos y arqueológicos, en mi libro “La Atlántida: el mito descifrado”,
demuestro que sí existió ese territorio y esa civilización de fábula, aunque en
un lugar inesperado, pero que a la vez, era el lugar lógico donde había que
buscarla: el Medio Oriente.
Allí, la primera civilización humana cobró
vida en los tiempos señalados por Platón, es decir hace 11.500 mil años, siendo
efectivamente una isla ubicada en un gran mar, el Mediterráneo, y que tuvo una
extensión que abarcó los miles de kilómetros que la leyenda señala. Su origen
no proviene de la cultura indoeuropea, como en general se piensa por su vínculo
con Platón, Atenas y el mundo griego. Su procedencia cultural es semítica. Y su
comienzo y su fin están relacionados con un cambio climático global acaecido
como efecto de los deshielos de las regiones septentrionales de la tierra.
El centro de esta civilización, la isla mágica, hoy
corresponde a las zonas de Samaria, Judea, el Neguev –hoy Israel- y el Sinai,
hoy parte de Egipto. Hasta hace unos pocos miles de años atrás, aquella zona
fue un territorio que estuvo rodeada por el mar, que en aquella época cubría el
actual valle de Leesrael, por el norte; el Mar Muerto al este y el estrecho o
canal de Suez actual al oeste como se pude apreciar en el mapa de la isla.
Allí, hace más 11.500 años nació y prosperó la cultura natufita o natufiense,
que es el primer pueblo agrícola conocido, que se extendió entre Israel y la
frontera de Irak e Irán, en los montes Zagros, de este a oeste, y de norte a
sur desde Siria a la 5ª catarata del río Nilo en la frontera de Egipto y Sudán
actual. De su existencia nació, miles de
años después, el mito de La Atlántida y de ellos proceden todos los pueblos semíticos,
siendo los judíos quienes mejor conservaron lo esencial de aquella primera
civilización.
Aquí se puede ver el mapa de la región, cuando
el mar Mediterráneo, el mar Muerto y el mar Rojo estaban conectados a través
del valle de Leesrael y los “estrechos”, en plural, tal como señala el mito, de
Eilat y Suez, dando forma a la mítica isla de la Atlántida. También, en la
parte norte, en el actual valle de Leesrael, se pueden apreciar las islas-una
de ellas conocida hoy como monte Tabor- que permitían pasar al continente
frontero, como señalan los escritos de Solón y Platón.