Por casi dos mil quinientos años, la Atlántida o Atlantis, fue sólo una leyenda que pareció no tener una respuesta o correlato con la ciencia o el conocimiento científico, manteniéndose casi desde que fue mencionado por primera vez por Platón, en el campo del mito y las suposiciones.

Hoy, el misterio ha comenzado a ser aclarado. Gracias al gran avance de las ciencias relacionadas con la investigación histórica, ha comenzado a emergen un pasado completamente ignorado. A través de una minuciosa investigación, respaldada en los más recientes descubrimientos geológicos, históricos, antropológicos y arqueológicos, en mi libro “La Atlántida: el mito descifrado”, demuestro que sí existió ese territorio y esa civilización de fábula, aunque en un lugar inesperado, pero que a la vez, era el lugar lógico donde había que buscarla: el Medio Oriente.

Allí, la primera civilización humana cobró vida en los tiempos señalados por Platón, es decir hace 11.500 mil años, siendo efectivamente una isla ubicada en un gran mar, el Mediterráneo, y que tuvo una extensión que abarcó los miles de kilómetros que la leyenda señala. Su origen no proviene de la cultura indoeuropea, como en general se piensa por su vínculo con Platón, Atenas y el mundo griego. Su procedencia cultural es semítica. Y su comienzo y su fin están relacionados con un cambio climático global acaecido como efecto de los deshielos de las regiones septentrionales de la tierra.

El centro de esta civilización, la isla mágica, hoy corresponde a las zonas de Samaria, Judea, el Neguev –hoy Israel- y el Sinai, hoy parte de Egipto. Hasta hace unos pocos miles de años atrás, aquella zona fue un territorio que estuvo rodeada por el mar, que en aquella época cubría el actual valle de Leesrael, por el norte; el Mar Muerto al este y el estrecho o canal de Suez actual al oeste como se pude apreciar en el mapa de la isla. Allí, hace más 11.500 años nació y prosperó la cultura natufita o natufiense, que es el primer pueblo agrícola conocido, que se extendió entre Israel y la frontera de Irak e Irán, en los montes Zagros, de este a oeste, y de norte a sur desde Siria a la 5ª catarata del río Nilo en la frontera de Egipto y Sudán actual. De su existencia nació, miles de años después, el mito de La Atlántida y de ellos proceden todos los pueblos semíticos, siendo los judíos quienes mejor conservaron lo esencial de aquella primera civilización.

Aquí se puede ver el mapa de la región, cuando el mar Mediterráneo, el mar Muerto y el mar Rojo estaban conectados a través del valle de Leesrael y los “estrechos”, en plural, tal como señala el mito, de Eilat y Suez, dando forma a la mítica isla de la Atlántida. También, en la parte norte, en el actual valle de Leesrael, se pueden apreciar las islas-una de ellas conocida hoy como monte Tabor- que permitían pasar al continente frontero, como señalan los escritos de Solón y Platón.