Los errores geográficos de Platón

Jaime Manuschevich

Volver

SolónLa Atlántida o Atlantis fue buscada por miles de años en bases a los antecedentes proporcionados por Solón -en la imagen- y Platón, un destacado gobernante y legislador griego y uno de los más importantes pensadores de la humanidad, respectivamente.  Al comparar los datos que proporcionan estos griegos sobre la ubicación de la isla desaparecida con su posición real, es prácticamente imposible no equivocarse con la información disponible por los griegos en aquella época y con la información disponible por la ciencia hasta hace muy pocos años. De hecho, tuvieron que pasar miles de años para que la ciencia pudiese disponer de los datos exactos para dar con el verdadero paradero de la isla mítica. Mirada la información en estricto rigor, cada uno de los datos proporcionados por ellos se ajustan a aquellos niveles de conocimiento, lo que muestra que Solón y Platón eran personas muy cultas y conocedoras del mundo mediterráneo,  pero desconocían ambos la verdadera historia de la civilización, tal cual como la conocemos hoy.

A partir de este insuficiente  nivel de conocimientos, cometieron  errores que impidieron la ubicación de la isla mítica por un largo período de casi 2.500 años, lo que influyó de manera muy relevante para poder en duda la veracidad de la información proporcionada por estos griegos. Aquí analizaremos principales errores de ellos, aclarando cada uno de los aspectos dudosos del conocimiento geográfico que pudiesen existir sobre lo señalado por ellos y la realidad.

Los griegos no conocían el mar Rojo

El más grueso error de los griegos, al hacer el análisis de la geografía para ubicar el continente, fue desconocer la existencia de mar Rojo, según se puede constatar en el mapa del mundo confeccionado por Anaximandro de Mileto, que fue un importante filósofo griego del siglo VI. A este pensador, que habría nacido en torno al año 610/609 y fallecido el 545 antes de la era común, se le  atribuyen la autoría de cuatro libros: Sobre la naturaleza, Perímetro de la tierra, Sobre las estrellas fijas y una Esfera celeste.  Otra de sus obras conocidas fue un mapa-mundi. Diógenes Laercio (II, 2) nos dice que Anaximandro fue el primero en trazar el perímetro de la tierra y el mar y construyó también una esfera celeste (es decir una carta de los cielos). Agatémero (I, 1) y Estrabón (I, 7) informan también que Anaximandro dibujó un mapa de la tierra habitada, que fue perfeccionado posteriormente por Hecateo de Mileto. Su mapa-mundi es un diseño circular, en el que las regiones conocidas (Asia y Europa) formaban segmentos aproximadamente iguales y todo ello rodeado por el Océano (Herodoto, IV, 36). Los conocimientos geográficos de Anaximandro se basarían en las noticias de navegantes que serían abundantes y variadas en Mileto, centro comercial y de colonizaciones. Los griegos desconocían la existencia del mar Rojo, y veían como un solo territorio Egipto y Arabia, según se puede apreciar en este mapa del mundo confeccionado por el filósofo Anaximandro, justamente en el siglo VI, cuando Solón visita  Egipto. En este mapa, pone en evidencia que los griegos conocían en la práctica solamente el mar Mediterráneo, el mar Negro y los que hoy corresponde al golfo Pérsico.

Solón, quién vivió en un período muy similar a Anáximadro (639 a.e.c.-560 a.e.c,) sólo pudo disponer de esa información existente en la época, lo que lo llevó  a ubicar la isla en un lugar al oeste del Mediterráneo, ya que esa tierra estaba “más allá de los estrechos”, y para él solo existían los de estrechos de Messina (Sicilia) y de Heracles (Gibraltar actual).  Como desconocía el mar Rojo, no sabía de la existencia de “los estrechos” de Bab el-Mandeb, Eilat y Suez, como se puede apreciar en un mapa real de la región. Esto lo llevó a un segundo error clave. La posición geográfica de los mares y los estrechos entre el mar Mediterráneo y el mar Rojo llevó a la principal confusión de los griegos en cuanto a la localización de la Atlántida. Sin duda contribuyó a ello el desplazamiento de un pueblo que jugó un importantísimo papel en la navegación durante los milenios anteriores: los cananeos, punitas, fenicios o tirrios, que desplazaron sus puertos bases del Punt a Fenicia y de allí a Cartago, región marítima conocido por los griegos como Tirrenia o Tyrsenoi, por ser colonizada por los fenicios de Tiro.

Con el nivel de conocimiento geográfico de los griegos de la época, era prácticamente imposible no cometer este error. En esencia, Solón y Platón invirtieron los mares, por cuanto hay una enorme coincidencia en lugares geográficos destacados entre ambos mares.

Cambiaron los  nombres

La tercera gran falta fue cambiar los nombres de los lugares en que los eventos ocurrieron y de los personajes de este relato, lo que está expresamente señalado en el Critias y en el Timeo. Esto llevó a otras importantes confusiones. Quizás la más importante, que definió de alguna manera la posición de la Atlántida, fue que probablemente tradujeron el “Punt” -región ubicada en la actual Somalia, que es altamente factible que en la antigüedad considerará también a Yemen- por “Tirrenia”, que en la época griega consideraba el norte de África e Italia. No cabe duda, que estudiando la región, este error tiene un perfecto fundamento basado en la presencia de los tirrios o fenicios en Tirrenia, que es el mismo pueblo que había habitado miles de años antes el Punt, por lo cual recibían también el nombre de peonis, o punitas, o más universalmente conocidos como fenicios. Este pueblo siempre se autodenominó cananeo, por considerar su patria de origen Canaán, es decir Israel. Según la historia conocida, este pueblo de origen semítico colonizó la zona de Fenicia 3.500 años antes de la era común, aunque no se tiene una explicación de cómo este pueblo semítico llegó anteriormente al Punt ni cuándo.

Esto llevó a que tradujeran el nombre del territorio de enfrente de Punt, que correctamente es Arabia, por Europa, y eso llevó seguramente a cambiar el nombre del estrecho Bab el-Mandeb por el estrecho de Messina, y cambiar los estrechos de Eilat y Suez por Pilares de Hércules, señalando por tanto que esta civilización hubiese dominado partes de Europa, pero que en realidad el relato egipcio se refería a Arabia actual, lo que es efectivo según esta investigación.  En concreto, esta confusión de mares, desorientó a la humanidad por varios miles de años.

El mar Atlántico

La tercera gran falla de la traducción platónica fue ubicar la isla en el océano Atlántico. El nombre de este mar en la antigüedad fue mar Okeano u Océano. Este no era un nombre genérico, como en la actualidad, sino era el nombre propio de este gigantesco mar, que era uno de los titanes según la mitología griega. Quien cambio su nombre fue Heródoto, historiador griego, conocido como el padre de la historia, que vivió entre los años 484 y  425 a.e.c. Este autor griego es quien primero comienza a denominar a este antiguo mar Okeano con el nombre Atlántico, por lo menos en lo que refiere al actual Atlántico Norte.  Este nombre originalmente nada tiene que ver con el mito que estamos investigando,  sino que tiene relación con una tribu denominado de los atlantes, que vivía en las cercanías de los montes Atlas, en el Magreb.  Pero, curiosamente, este griego también supo de esta primera civilización en la región y su antigüedad, como se puede apreciar en este texto, extraído de “Historias, Fragmentos, Libro I”

"Hasta aquí los egipcios y sus sacerdotes me contaron la historia. Y demostraron que habían habido trescientas cuarenta y una generaciones de hombres desde el primer rey hasta el último; el sacerdote de Hefestos. Y en esas hubo hasta tantos (Altos Sacerdotes) y reyes. Ahora bien, trescientas generaciones de hombres son igual a diez mil años, porque hay tres generaciones de hombres cada 100 años. Y en cuarenta y una generaciones que todavía quedan, además de las trescientas, hay mil trescientos cuarenta años. De esta manera en once mil trescientos cuarenta años, ellos dicen que ningún Dios en forma de hombre había sido rey; tampoco hablaron de cosas tal ni antes ni después entre los que después fueron reyes de Egipto. Ahora bien, en todo ese tiempo, según dijeron el Sol se había separado de su curso apropiado en cuatro ocasiones; y se había levantado donde ahora se pone y se había puesto donde ahora se levanta; pero nada en Egipto se había alterado por eso y no se había tocado el río ni se habían tocado los frutos de la tierra ni había habido enfermedades ni muertes."

Con todos estos antecedentes, es imposible que el nombre de Atlántico hubiese sido establecido por los egipcios o incluso por Solón. A la luz de estos datos, es claro que este nombre debió se asignado por Platón, posicionando a la Atlántida en ese mar equivocado.

Estos gruesos errores geográficos impidieron ubicar la isla hasta hoy, cuando el mito está siendo descifrado definitivamente.